Mauricio López González, Director Ejecutivo Red Pacto Global Colombia

Situación inédita la que tiene al mundo en ascuas. La Pandemia, con P mayúscula, ha desnudado nuestras vulnerabilidades y ha puesto arena movediza a nuestro paso.
Se dice con razón que los otrora olvidados y anónimos ciudadanos que hoy están atendiendo la emergencia:

  • personal sanitario
  • campesinos
  • transportadores
  • tenderos
  • farmacéuticas de barrio
  • operarios de servicios públicos y comunicaciones
  • celadores
  • fuerza pública

se han convertido, en buena hora, en los héroes sin capa que nos permiten a los demás poder sobrellevar esta crisis y poder salir, porque inevitablemente saldremos, renovados y mirando y mirándonos
con otros ojos. En esa óptica con nuevos lentes, nada más apropiado que la Agenda Mundial de Desarrollo Sostenible que las Naciones Unidas promulgaron hace cinco años. La narrativa potente de los 17 Objetivos de Desarrollo de Sostenibilidad con sus 169 metas y una batería de indicadores en cada país para poderlos cumplir son escaleras seguras para avanzar.

Ante la P de pandemia, surgen las CINCO P que siempre resaltamos desde nuestra red colombiana de Pacto Global, donde las Personas tienen que dejar de ser pobres (ODS1); sin sufrir hambre y estar bien nutridos a través de una agricultura sostenible (ODS2); con salud y bienestar en todas las edades, desde el nonato hasta el anciano más longevo (ODS3); con una educación inclusiva, universal y de calidad en todos los momentos de la vida (ODS4) y que la mujer sea reconocida, no solamente como la mitad de la población y como madre, sino como factor positivo de cambio, liderazgo, transparencia, productividad, competitividad y participación.
Las Personas vivimos en nuestra casa común, el Planeta tiene que contar con agua abundante y de buena calidad (ODS 6); produciendo y consumiendo de una manera responsable (ODS12); promoviendo acciones contra el calentamiento global y luchar contra el cambio climático (ODS13); protegiendo los ecosistemas
acuáticos (ODS14) y terrestres (ODS15).

En este contexto, las Personas vivimos en este Planeta para Prosperar. Para ello requerimos acceso a energía cada vez más limpia y con uso eficiente de la misma (ODS7); tener un trabajo digno para posibilitar el necesario crecimiento económico (ODS8); promover la industrialización sostenible, la innovación y la infraestructura resiliente (ODS9); trabajar y lograr la reducción de las desigualdades en todos los entornos (ODS10) y vivir en comunidades y ciudades sostenibles y amables (ODS11).

Para que las Personas podamos vivir en el Planeta Prosperando es necesario tener una sociedad en Paz. Una sociedad pacífica se logra con el respeto y tolerancia por el otro; contar con instituciones respetadas y respetables; con justicia pronta y justa y luchando activamente contra la corrupción (ODS16).

Para ello entonces debemos ser Panas, o Parceros o Partners. Es decir aliados para avanzar conjuntamente en el logro de las metas y objetivos (ODS17) Si miramos entonces esta sociedad virtuosa de las CINCO P es la sociedad que debe consolidarse después de esta situación difícil por la que el mundo entero está pasando.

Es el mundo del Desarrollo de Sostenibilidad donde con una actuación integral donde el desarrollo económico tiene cabida bajo la égida de la inclusión social en el ecosistema donde actuamos. Ya no somos una isla, sino que estamos totalmente integrados e hiperconectados

(la Pandemia nos lo está recordando
abrumadoramente)

y donde todo se sabe y conoce y se recibe, ya sea positiva o negativamente.
El individuo ya no es solo individuo; es un ser social y ambiental y económico. Pero tiene que tener salud para poderlo ser y tiene que estar en un hábitat que le permita vivir. Así de fácil y así de difícil.

Por lo tanto, nuestra nueva salida a este mundo nuevo-viejo tiene que ser renovadora; no solamente desde lo espiritual, donde se reafirma el carácter trascendente de la persona sino con una visión diferente de su relación con los demás, personas y planeta todo. Podremos pensar que esto es una quimera y como diría Hobbes, “homo homini lupus”, el hombre es un lobo para el hombre. Permítame estar en desacuerdo respetuosamente. Estoy convencido que siempre estamos en un mejor tiempo que el anterior. Los indicadores de salud y bienestar son mejores ahora (incluso en época de Pandemia) que en cualquier tiempo pasado; los niveles educativos, siempre sujetos de mejora, han permitido tener una mayor conocimiento y
posibilidades de creación; la violencia, aunque nos golpea a diario en los telediarios y en los portales de internet, es menor que en los siglos anteriores; los derechos de las personas y la naturaleza ahora son más visibles y exigibles, cuando en el pasado solamente el ser humano era sujeto de deberes. Esa es una
realidad innegable, aun cuando a veces nos muestre el ejemplo contrario para poder argumentar en disenso.

Quiero pensar en la bondad del ser humano, social y ecológico. Este renacimiento que surgirá después de esta noche plena de interconexión nos llevará a mejores estadios de humanidad. Estas tinieblas que surcan nuestro cielo se diluirán y aparecerán como fortaleza la solidaridad, compasión y misericordia.

En esta nueva ecuación, la sostenibilidad, enmarcada dentro de la Agenda 2030 de desarrollo sostenible, es el mejor guión para que en el teatro de la historia, el ser humano tenga “por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”.