Fundación Universitaria Los Libertadores

Por: Jesús Alexis Barón Chivara y Sandra Patricia Cote Daza

Existen dos problemáticas que se entrelazan, el desperdicio y pérdida de alimentos, y el hambre y la malnutrición, siendo un reto para la academia, el gobierno y las empresas la búsqueda de estrategias que permitan su pronta solución.

En la cadena de suministro de alimentos se genera el desperdicio y la pérdida de alimentos. Según la FAO (s.f.) la pérdida de alimentos “es la disminución en la cantidad o calidad de los alimentos como resultado de las decisiones y acciones de los proveedores en la cadena alimentaria, excluyendo a los minoristas, proveedores de servicios de alimentos y consumidores”, es decir que la inadecuada manipulación de los alimentos puede generar que estos no sean aptos para el consumo, lo que influye en que parte de estos alimentos no lleguen al consumidor final. Por su parte el desperdicio de alimentos se genera en la distribución y el consumo de los mismos, y se relaciona directamente con las acciones individuales de los consumidores que incluyen la manipulación de los alimentos, su compra y consumo que es el último eslabón de la cadena.

El desperdicio y la pérdida de alimentos generan altas cifras de alimentos que deben ser desechados, llegando a ser el responsable del 7% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y utilizar el 30% de la tierra agrícola del mundo en la producción de estos alimentos que serán desechados según datos de las Naciones Unidas (2020). Por tal motivo es indispensable que se realice un análisis en cada una de las etapas por la que pasan los alimentos, ya que si uno de estos eslabones se rompe implica que los alimentos sean desechados sin importar todo lo que se haya requerido o implementado para su procesamiento, lo que representa que todo esto también se perderá.

En la otra orilla se encuentra una de las consecuencias sociales que se genera por la pérdida y desperdicio de los alimentos, ya que estas generan un alza en el precio y a que se disminuya la disponibilidad de los mismos. Lo anterior contribuye a acentuar el hambre a nivel mundial, el cual  es una problemática cuyas cifras son publicadas por la FAO et al. (2020), por ejemplo se estima que para el año 2019, cerca del 8,9% de la población mundial que equivale a 690 millones de personas se encontraron en estado de mal nutrición, y que esta cifra puede sobrepasar los 840 millones de personas para el año 2030, estimaciones que pueden ser superiores teniendo en cuenta la pandemia generada por el COVID-19. Para Salrach (2012) el hambre es la inestabilidad alimentaria provocada por la carencia de alimentos tanto en cantidad como en calidad en las diversas poblaciones.

Según el nutricionista Paulo Orozco Hernández, en el cuarto Foro de Soberanía Alimentaria y Nutrición realizado en el año 2015 por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente  de México, reportaba que en el mundo se desperdiciaban 1.300 millones de toneladas de comida al año y destacaba los impactos a nivel ambiental, económico y social (ITESO, 2015), sin embargo esa cifra hoy cinco años después sigue siendo reportada por diferentes medios, la cual puede ser mucho más alta si se realizan nuevos estudios al respecto. Pero más allá de lo anterior es importante generar reflexiones éticas, de formación y cambio en los hábitos de consumo que permitan cambiar esta situación.

El problema relacionado con el desperdicio y pérdida de alimentos, está relacionado con varios objetivos de desarrollo sostenible, ODS 12, Producción y Consumo Responsables, mediante el cual se generan estrategias para disminuir esta problemática y a su vez aporta al ODS 2, Hambre Cero, ya que mientras se desperdicia y se pierde un tercio de todos los alimentos producidos a nivel mundial aproximadamente mil millones de personas presentan situaciones de hambre en el mundo.

A partir de esta problemática surge en la Fundación Universitaria Los Libertadores un proyecto integrador que en diferentes espacios académicos relacionados con el área de gastronomía generan estrategias que utilicen de forma eficiente los alimentos, con lo cual a partir de discusiones, trabajos de aula, proyectos de grado, eventos y difusión en programas radiales universitarios se crea un ambiente que permita tomar conciencia a la comunidad educativa y sus familias con relación al desperdicio de alimentos. Otro objetivo de esta iniciativa es establecer una mirada sostenible del sector gastronómico por parte de los futuros líderes y profesionales, siendo esta una estrategia adicional a las aplicaciones móviles, generación de lazos comerciales y de apoyo con bancos de alimentos, estrategias de sensibilización, entre otras que se implementan en diferentes países del mundo en contra de estas dos problemáticas.

 

FAO, IFAD, UNICEF, WFP & WHO. (2020). The State of Food Security and Nutrition in the World 2020. Transforming food systems for affordable healthy diets. Rome, FAO. https://doi.org/10.4060/ca9692en

FAO. (s.f.). Food Loss and Food Waste. Tomado de: http://www.fao.org/food-loss-and-food-waste/en/ el 23 de abril de 2020.

ITESO. (2015). Foro de soberanía alimentaria y nutrición. Universidad Jesuita de Guadalajara.

Naciones Unidas, (2020). Un nuevo Día Internacional con un difícil punto de partida. https://www.un.org/es/observances/end-food-waste-day/background

Salrach, J. (2012). El hambre en el mundo, pasado y presente. Eumo editorial.